Sin convergencia

Cuándo fue aquella vez que fuimos uno, esa última vez que pudimos estar juntos.
En qué momento nos separamos en el camino, decidimos ser distantes y perder la memoria. ¿Cuándo decidimos no ver las estrellas hasta el amanecer, contando un sin fin de historias...?

Ahora que lo pienso, ¿Acaso hubo una primera vez? Es quimérico, un sueño que anhelo, o simplemente una locura de un ser eterno que quiere desde las sombras  rozar tú cielo.
Tú que eres la belleza del rocío en el alba, que de ti se enamoran con solo nacer, que das la vida y los guías. Que das cosas buenas y a veces... las quitas. 
Que siempre en ti piensan, te aman, te amarran, te necesitan y no te sueltan. Les haces enfermar, llorar, rendirse, caer y aún así ahí están acariciándote como yo lo desearía hacer.

Me convertí en un olvido aunque siempre estoy ahí y nadie me ve. Soy una triste realidad de la que ningún ser quiere saber hasta que llega el momento, y se dan cuenta de que la vela ya se consumió. Algunos me rechazan, otros me odian y unos pocos me aceptan con desilusión. 
 
Vago en la opacidad de una noche sin fin en un mundo que codicio la luz, un cielo azul, hojas que vuelen, vuelen con la brisa de tu respirar, en mi plano astral el invierno se vuelve primavera con solo verte la sonrisa, y sin parar de mirarte... me pasaría hasta que envejeciera.

Solo soy un loco que sabe con certeza que nuestros caminos no convergen pues tú eres la vida y yo la muerte.

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