POYECCIÓN ANTAGONISTA
Recuerdo que alcé la mirada a ese camino que iba poco a poco llenándose de hojas en esta etapa otoñal, un frío irremediable en un páramo tan bello que parecía irreal, tiñendose de colores oscuros en el paso del tiempo. Acabando en la más profunda noche estrellada, destacando aquella luna que irradiaba luz suficiente para ver la senda la cuál, despacio y sin rumbo me hallaba.
Entonces sucedió algo inesperado, algo rotunadamente inexplicable, algo que congeló mis emociones. Vi a unas pequeñas sombras correr, a toda prisa, como si algo le estuviera persiguiendo. Cuando me di cuenta estaba corriendo detrás para sastifacer mi deseo de curiosidad sobre porqué tuve este sentimiento nostálgico y cerceno dentro de mi. Pero cuánto más corría entre los arboles por este frondoso bosque, menos alcanzaba aquello que divisé, agotado por el enorme esfuerzo físico, sudando y con presión en el pecho tuve que parar para coger aliento. Levanté mi cabeza y vi aquellas sombras difulminadas por la noche, dejando ver sus expresiones por los pocos rayos de luz a causa de nuestro astro atravesando las ramas de los altos árboles.
¿Creérias si te cuento que reconocí cada sombra pero no supe ni darme una explicación racional? Sus expresiones lo decían todo; el más alto desprendía una sensacion de grandeza y orgullo, otra de las sombras agachada reía a carcajadas en su mudez y otra con cara ''bobo'' sonreía mirando al infinito. Caminaba hacia ellos pero se alejaban nada más ir acercándome, cuanta más prisa y más agobiado estaba por cogerles, menos los alcanzaba... Entonces en un acto desesperado y furioso, arroje con todas mis fuerzas una piedra que duras penas llegó dado mi fatídico estado físico. Me senté con mi frutración y oía el viento silvar entre las hojas, empezaba a helar y sentí que debía volver, rindiéndome (sientiendo que siempre fue así como acaba todo..). Entonces sentí algo posado sobre mi hombro y al girarme con temor, vi aquella enorme sombra que desprendia tal energia de grandeza que salí corriendo, tuve miedo, sentí pánico tanto que tropecé y caí.
Cuando ésta misma sombra que penas podía tener silueta alguna conectó conmigo como si ya hubiese tenido algún nexo, como si lo conociese, como si fuera parte de mi. Me levanté a duras penas y me fijé en aquel espectro gigante con una distancia cercana mientras las otras dos se hallaban a lo lejos, sabiendo que al estirar el brazo llegaría a poder tocarlo, pero era incapaz de tener la suficiente confianza para hacer tal cosa y ahí sonrió éste, vi como me leía la mente, le grité, le dije que se alejara pero él se mantuvo ahí, ¿Por qué? Entonces aquel difulminado ser, me dedicó un mensaje sin palabras, me dejó un pensamiento que comprendí al instante, no era mi enemigo, era parte de mí, era yo mismo quien me atacaba y a su vez huía...
Asintió y entonces empecé a darme cuenta de tal estólido fuí de no ver que aquellos etéreos seres no eran más que proyeciones de mi ser, no comprendí la magnitud de mi verdadero corazón. La sombra más grande y orgullosa me atravesó, me imbuyó ese orgullo, esa confianza en mí mismo que perdí sin darme cuenta, que no por más prisa que me de en hacer las cosas, antes las podré alcanzar, asi como la felicidad de la sombra a carcajadas o el bobo que sonreia sin razón, me dieron a entender que debo estar orgulloso de quien soy, que no debo ser mi antagonista, que el destino de cada uno se labra poco a poco, que el amor y las épocas de risa llegan, sin forazarlas y sin estar pendiente de como clepsidra se vacía.
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